Gastronomía
Méribel Eleva la Alta Cocina: un Chef con Estrella Michelin Firma una Cena Suspendida en el Cielo
Una Experiencia Gastronómica en Altura en el Corazón de los Alpes Franceses
En marzo, la estación alpina de Méribel transforma su dominio esquiable en el escenario de una de las propuestas culinarias más singulares de la temporada invernal: una cena de alta cocina servida en movimiento, a bordo de telecabinas suspendidas entre cielo y montaña.
Los lunes 2 y 9 de marzo, el chef con estrella Michelin Laurent Azoulay, al frente del restaurante L’Ekrin, firmará un menú exclusivo diseñado específicamente para esta experiencia aérea. El resultado: una velada donde gastronomía, paisaje alpino y desafío logístico se funden en un formato tan íntimo como espectacular.
Alta Cocina en las Telecabinas de Saulire Express
El escenario no podría ser más evocador. En pleno dominio esquiable de Méribel, al caer la noche, las telecabinas de Saulire Express se convierten en pequeños salones gastronómicos suspendidos sobre la nieve.
La experiencia comienza a las 19:00 en el front de neige, donde los invitados son recibidos en un ambiente cálido y cuidadosamente escenificado. En el lounge de la Chaudanne, las primeras notas de la velada toman forma a través de bocados salados y un cóctel creado para la ocasión -“Sommet de la Saulire”-presentado en presencia del propio chef.
Este primer encuentro no es un simple aperitivo: es la introducción a una narrativa culinaria concebida como un viaje ascendente. La conversación con Laurent Azoulay y su equipo permite comprender la filosofía que sostiene el proyecto: trasladar la precisión de la alta cocina a un entorno móvil, en condiciones de altitud, sin renunciar a la excelencia.
Tras esta introducción, los comensales embarcan en cabinas privadas especialmente acondicionadas. Plaids, bouillottes y una iluminación suave transforman el trayecto en un espacio íntimo, casi confidencial, donde cada plato acompaña el ritmo de la ascensión.
Un Menú Diseñado para Dialogar con la Montaña
En el interior de la telecabina, la experiencia adquiere un carácter sensorial total. El paisaje nevado se convierte en telón de fondo de una secuencia gastronómica pensada para evolucionar en movimiento.
El viaje gustativo comienza con un cangrejo del Mediterráneo perfumado con cítricos de Provenza, una propuesta fresca y luminosa que contrasta con la oscuridad del entorno alpino nocturno. Le sigue un paleron de buey Montbéliarde elevado por un corazón de foie gras al estilo Rossini, un guiño a la tradición clásica francesa reinterpretada con la precisión contemporánea que define la cocina del chef.
Cada plato se acompaña de armonías cuidadosamente seleccionadas, intensificando la sensación de progresión. No se trata solo de maridajes técnicos, sino de una construcción narrativa donde el vino amplifica la emoción del paisaje y el movimiento.
El postre, servido de regreso en el lounge, culmina la experiencia con una creación que combina chocolate Manjari y avellana del Piamonte, una alianza profunda y elegante que aporta calidez tras la travesía en altura. Mignardises y un último intercambio con el chef sellan la velada con una dimensión humana y cercana.

Creaciones diseñadas por Laurent Azoulay
El desafío de Cocinar a Gran Altitud
Uno de los aspectos más fascinantes de esta propuesta radica en su complejidad logística. Trasladar una cocina de alta precisión al corazón del front de neige implica adaptar procesos, tiempos y espacios a condiciones extremas.
Temperaturas bajas, transporte de material, conservación óptima de los productos y sincronización de servicio en cabinas en movimiento: cada detalle ha sido meticulosamente estudiado. El proyecto no solo celebra la creatividad gastronómica, sino también la capacidad técnica de un equipo que asume el reto de deslocalizar su entorno habitual sin comprometer la calidad.
Este enfoque convierte la cena en algo más que un evento culinario: es una demostración de savoir-faire, donde la excelencia se mantiene intacta pese a las limitaciones del entorno.
Laurent Azoulay: la Elegancia de la Gastronomía de Montaña
Al frente de L’Ekrin, el chef Laurent Azoulay encarna una visión exigente y refinada de la gastronomía de montaña. Formado en grandes casas de la cocina francesa, ha construido una identidad culinaria basada en la precisión del sabor, el respeto absoluto por el producto y una búsqueda constante de equilibrio.
Su cocina no se limita a la técnica: dialoga con el territorio. En Méribel, la montaña no es un decorado, sino una fuente de inspiración. Texturas, temperaturas y contrastes evocan el entorno alpino sin caer en el artificio.
Para esta cena en las alturas, el chef ha concebido un menú específicamente pensado para el movimiento y la altitud. La experiencia no se reduce a una sucesión de platos, sino que propone una lectura global donde el paisaje, la arquitectura efímera de la cabina y la composición en el plato forman parte de un mismo discurso.

Laurent Azoulay,chef del restaurante L’EKrin, referente de la gastronomía de montaña contemporánea
Méribel: Cuando el esquí se Encuentra con la Alta Gastronomía
La estación de Méribel refuerza con este evento su posicionamiento como destino que trasciende el deporte de invierno. Integrada en uno de los dominios esquiables más prestigiosos de Europa, la localidad apuesta cada vez más por experiencias que combinan lujo, naturaleza y cultura gastronómica.
Esta cena suspendida encarna esa evolución: un turismo de invierno que no se limita a la práctica deportiva, sino que propone vivencias memorables donde el refinamiento y la emoción ocupan un lugar central.
En un contexto donde la gastronomía experiencial gana protagonismo, iniciativas como esta confirman la tendencia hacia formatos inmersivos y exclusivos. No se trata solo de degustar, sino de vivir una historia, de formar parte de una escena cuidadosamente orquestada.
Una Velada Suspendida entre Cielo y Emoción
Más allá del virtuosismo técnico y la calidad de los ingredientes, lo que distingue esta propuesta es su dimensión emocional. Compartir una cena mientras la telecabina asciende lentamente sobre la nieve, envueltos en silencio y en la inmensidad de los Alpes, convierte cada bocado en un instante suspendido.
La presencia del chef al final de la velada añade una capa de proximidad que humaniza la experiencia. No es únicamente un nombre asociado a una estrella Michelin, sino un creador que dialoga con sus invitados y comparte la génesis de cada plato.
En definitiva, esta cena aérea en Méribel redefine los códigos de la alta cocina en montaña. Une técnica, paisaje y narrativa en un formato que responde a la búsqueda contemporánea de experiencias únicas y memorables.
Para quienes conciben la gastronomía como arte y viaje, marzo ofrecerá en los Alpes franceses una oportunidad irrepetible: cenar literalmente entre cielo y nieve, con la firma de uno de los chefs más representativos de la cocina de montaña actual.
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