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Descubrimos Vino, Arte y Gastronomia en Château Malromé

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Hoy contamos una historia de una familia, que de nómada pasó a ser propietaria de Château Malromé y de su hijo quien destacó en la pintura y el diseño, por eso iremos descubriendo a lo largo de este viaje.

La condesa Adèle de Toulouse-Lautrec se mudó a Malromé en 1883, allí encontró la serenidad y la estabilidad que su vida nómada con el conde Alphonse de Toulouse-Lautrec no le dio. Henri tiene 19 años, ya lleva una vida parisina, estudia en los talleres de grandes maestros: Léon Bonnat y Fernand Cormon.

Estableció su taller de verano en Malromé y se quedó hasta la cosecha que describió en sus dibujos.

Disfruta el amor de su madre. Lo pintó en su sala de estar en Malromé, frente a las hortensias. Disfruta de la proximidad de sus primos en el castillo de Respide. Malromé es su refugio, murió allí el 9 de septiembre de 1901 a casi 37 años de edad.

Si entramos en la privacidad del artista Henri de Toulouse-Lautrec y entramos en la reconstrucción de los apartamentos de arriba nos sumergen en un interior aristocrático de finales del siglo XIX, descubrimos nuevas reproducciones y fotografías familiares. Al final de las piezas, litografías y óleos sobre lienzo nos dan una idea del amplio campo de su investigación. Cincuenta obras originales del pintor (litografías, dibujos y bocetos) están presentes en una sala dedicada al final de la visita.

Henri de Toulouse-Lautrec es limitado en sus movimientos, molesto en sus amores. Las limitaciones físicas impuestas por la enfermedad lo empujan a sublimarlas, con total libertad en su práctica pictórica. La forma en que mira a la sociedad es profundamente humana, por lo que sus dibujos y pinturas muestran la realidad de situaciones con las que es difícil vivir.

©Château Malromé

EXPO PRUNE NOURRY @Pierre-Yves_Queignec

Toca la verdad de las personas detrás de su máscara social.

Y seguimos en este viaje fascinante del Arte Contemporáneo en la planta superior en el ala este, se encuentra la galería, un espacio de 230 metros cuadrados totalmente dedicado al arte contemporáneo.

La programación de Malromé incluye tres líneas de visitas consistentes con la historia del castillo, artistas cuyos temas están en resonancia con los de Henri de Toulouse-Lautrec, artistas de Asia, exposiciones inspiradas en Malromé, su historia y su región: la viticultura, la cercana peregrinación de Verdelais, la historia de la familia Rosteguy de Lancre y entre sus exposiciones hemos podido y podemos ver a los artistas como Angélique de Chabot, Jérémy Demester, Tadashi Kawamata, Prune Nourry, un lugar donde podremos disfrutar de grandes artistas junto a una copa de vino.

Sin menos importancia y por eso mantiene el nombre de Château, hablamos de su viñedo, explotado durante cinco siglos, el viñedo de Malromé descansa sobre un terroir excepcional, hecho de aluvión arcilloso y gravilla traído por la formación de la zanja pirenaica que dio origen al Garona.

La finca reúne siete variedades de variedades de uva en 43 hectáreas.

Las variedades de uva roja ocupan 36 hectáreas compuesta de Merlot (60%), Cabernet Sauvignon (17%), Franco Cabernet (17%), Malbec (6%).

Las variedades de uva blanca ocupan 6 hectáreas, compuestas de Sauvignon Blanc (53%), Semillon (45%), Muscadelle (2%).

Además podemos remarcar que entre los vinos de Malromé son distintas las variedades que componen y deciden cada viticultor, como un alquimista, combina las variedades de uva ajustando las proporciones para alcanzar su propuesta ideal.

©Château Malromé

©Château Malromé

Consciente de su patrimonio histórico, Château Malromé se esfuerza por producir excelentes vinos con el mismo cuidado atento y las mismas opciones técnicas que los Grands Crus du Bordelais.

La finca cuenta con cinco vinos regularmente premiados con precios profesionales:

  • Château Malromé Toulouse-Lautrec – AOC Bordeaux Supérieur • Château Malromé Toulouse-Lautrec – AOC Burdeos Blanc

  • Esprit de Malromé – AOC Bordeaux Supérieur • Esprit de Malromé – AOC Burdeos Blanc

  • Esprit de Malromé – AOC Burdeos Rosado

Y cómo en tan espléndida propiedad donde disfrutamos de arte, de vino y porque no? de gastronomía, el mismo Château cuenta con su propio restaurante con una promesa de un viaje epicúreo entre Asia, tan querido para el corazón de Henri de Toulouse-Lautrec como los actuales propietarios, y el suroeste, la región soberana de la gastronomía francesa.

A la carta, cocina gastronómica, reinventada estacionalmente, en la que los sabores florecen de una manera auténtica. Cada plato respeta una intención decididamente locavore, por lo que la fórmula del almuerzo cambia regularmente para satisfacer a los clientes habituales.

El domingo está dedicado al brunch para compartir con familiares o amigos. También en el menú, una selección de vinos franceses y locales, así como Bordeaux Supérieur, Burdeos blanco y rosados Malromé.

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